Si lugares bellos hay sobre el planeta, Belle Île en Mer es uno de ellos seguro. Esta población en Bretaña es accesible en ferry desde Quiberon, y su nombre es testigo propio de la belleza que posee. Es la más grande de Bretaña y tiene bastante población, la cual se multiplica en verano, repleta de gente que desea explotar la linda naturaleza que la isla ofrece y descansar cerca del mar.

La espectacular y reforzada ciudadela alberga el Musée Historique y el puerto de Le Palais, además de un muy lujoso hotel en donde solo podrán quedarse aquellos que tengán el suficiente caudal de dinero como para hacerlo. La Grotte de L’Apothicairerie y otras espectaculares formaciones rocosas y cuevas se hacen visibles hacia la costa sudoeste, en donde el terreno es bastante escarpado y se forman sitios de una maravillosa arquitectura natural.
Para los amantes del surf y los deportes acuáticos, la Plage de Donnant tiene unas olas de película, si bien nadar allí es medio peligroso y muy poco recomendable, aquellos aficionados al deporte podrán hacer maravillas con sus tablas de surf. Pero no todo es peligroso, también tienen el Port Kérel, el mejor puerto para niños, y la PLage des Grands Sables, de una extensión de 2 km de largo y una de las más concurridas, en esta playa podrá bañarse tranquilamente en el mar y nadar, pues nada tiene de peligroso como su compañera Plage de Donnant.

Sólo se puede llegar en ferry hacia ella, si bien no es el viaje más espectacular de todos, vale la pena hacer el esfuerzo y llegar a este paradisíaco lugar, repleto de naturaleza y paisajes bellísimos. Y si la muchedumbre no les gusta, no se preocupen, hay muchos lugares en donde pueden escaparse de la gente en masas y disfrutar de este regalo de la naturaleza.



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