
La región de Borgoña (Bourgogne en francés) es considerada como el corazón de Francia, no solo por estar prácticamente al centro, sino porque tiene un patrimonio tan pero tan valioso que impresiona a quien lo descubra. Rodeada por las llanuras de Chamapaña y el Valle del Ródano, y la puerta de entrada al Mediodía hacia el sur, regala paisajes campestres inigualables y dos de las grandes pasiones francesas, la comida y el vino, las cuales se combinan a la perfección sorprendiendo a quien visite la región.

Borgoña está repleta de poblaciones hermosas y cuenta con una elegante gallarda capital, Dijon, que junto con el restocuentan con un legado arquitectónico que data de varias épocas de gran imporatncia, desde el Renacimiento hasta la Edad Media, y algunas hasta más antiguas remotandose a los tiempos galos, romanos o celtas. Se suelen ver las construcciones con tejados de tejas, muchos ocupando sitios religiosos o civiles, hoteles o sitios turísticos, por otra parte los museos son unas de las cosas más sobresalientes, una vez allí tendrá miles para visitar, sin importar los gustos que tenga.

Entre sus frondosos paisajes se pueden realizar todo tipo de excursiones, ya sea en pie, bicicleta o el medio de transporte que más le guste, pero algo es seguro, la naturaleza lo rodeará por completo conectándolo con el medio ambiente y usted mismo. Qué tal un paseito por las cuidadas viñas de la Côte d’Or, o por la naturaleza creciente del Parc Naturel Régional du Morvan, eso le aseguro que es algo que no se olvidrá jamás en su vida, una experiencia en verdad única.

Entre las cosas que no puede dejar de hacer se encuentran visitar las maravillas medievales del Hôtel-Dieu de Beaune y el Musée des Beaux-Arts de Dijon, degustar vinos de la zona y las laderas cubiertas de Côte d’Or, explorar Vézelay y pasear por la impresionante campiña que lo rodea y visitar la abadía de Cluny.



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