
Brest es una de esas ciudades típicas de Bretaña, en un pasado fue una de las grandes adoquinadas y con entramado de madera, como en Quimper, en su momento fue uno de los puertos navales y comerciales más importantes de Francia, y hoy en día mantiene su prestigio e importancia haciando de los marineros un paisaje común.

Esta ciudad sufrió bastantes daños luego de La Segunda Guerra Mundial, pero fue reconstruida rápidamente para que los habitantes puedan vivir en ella y no tener que irse de la ciudad luego de los incidentes. Si bien hoy en día la mayoría de la arquitectura de la época se está amalgamando con la arquitectura moderna y la ciudad creciente, todavía se puede apreciar un poco de ella en muchas de sus calles, con algunas casas muy bien conservadas y algunos edificios típicos del siglo XX.

Al estar en la orilla norte del profundo puerto natural, Rade Brest, cuenta con bastante vida marina y mucha cultura dedicada a la vida naval y portuaria. Pueden visitar el magnífico y moderno acuario Océanopolis, con 50 peceras repartidas en tres pabellones temáticos, uno polar, uno tropical y uno templado. Es un lugar magnífico para resguardarse de la lluvia, algo muy natural y común por aquí, además las familias disfrutarán mucho con sus focas, pingüinos, tiburones, algas y demás fauna y flora marina. Le recomiendo adquirir la entrada en la oficina de turismo, así se evitará las largas colas para sacarla en el establecimiento.
Fotos vía: flickr



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