
La Península de Crozon es otro de los tantos paisajes bellos de Francia, que sin duda nos sorprende día a día con su belleza natural, su cultura y su historia, pero como todo lugar bello de este país, esconde sitios de gran interés que quedan al paso y pueden ser muy interesantes a la hora de visitarlos.
Tal es el caso de Camaret-sur-Mer, en el extremo occidental de la península, un clásico pueblito pesquero que mantuvo sus costumbres bien fuertes grancias a que en el siglo pasado constituía el mayor puerto langostero de toda Francia. Si bien hoy en día no es la principal actividad y los barcos van muriendo día a día abandonados en el puerto, sigue siendo un lugar muy atractivo gracias a las galerías que tiene sobre la Rue de la Marne, alrededor de la Place St-Thomas.

Aquí pueden visitar la Chapelle Notre-Dame-de-Rocamadour, la cual tiene la particularidad de tener su techadura parecida al casco de un barco dado vuelta, con motivo de dar homenaje a los marineros de Camaret, que adornan el templo con ofrendas similares a remos, maquetas de barcos y algunas boyas, entre otras cosas. Por otra parte, la punta de Pen-Hir es un sitio muy extravagante para visitar, situado a 3 km del pueblo y flanqueado por abruptos acantilados con algunos monumentos aludidos a la Segunda Guerra Mundial.
Si quiere pasar la noche le recomiendo el Hôtel Vauban, con habitaciones aireadas y contemporáneas, con la posibilidad de asarse su propio pescado en el patio y disfrutar de una comida fresca y una atención bastante tradicional. Sino pueden ir a la Crêerie Rocamadour, un lugar maravilloso con techos de vigas de madera en donde puede probar el mejor salmón hecho con limón de toda francia y una crep con cobertura de chocolate fundido, un sitio para chuparse los dedos.



0 Comentarios en “Camaret-sur-Mer, en la Península de Crozon”