Chenonceau es un magnífico castillo de estilo renacentista y residencial del siglo XVI, situado en la comuna de Chenonceaux, en el despartamento de Indre-et-Loire, sin duda el la estrella de los que forman parte de los Castillos del Loira.
Construido a orillas del Cher, cuyas aguas reflejan la belleza única de su esplendorosa arquitectura, se lo conoce también como “El Castillo de las Damas“, ya que le debe a las mujeres una parte importante de su encanto. Fue construido en 1513 por Catherine Briçonnet, embellecido sucesivamente por Diana de Poitiers y Catalina de Médicis. y finalmente, la señora Dupin lo salvó de los peligros de la Revolución francesa.
Chenonceau se destaca por su arquitectura y su historia, pero también por la riqueza de sus colecciones, posee en su interior: mobiliario renacentista, un importante conjunto de tapices de los siglos XVI y XVII, así como numerosos cuadros de los maestros de la pintura, entre los que se destacan: Primatice, Corregio, Rubens, Tintoretto, Rigaud, Nattier, Van Loo.
Aparte de la visita al castillo de la cual el visitante conservará recuerdos inolvidables, los vastos terrenos de Chenonceau ofrecen la posibilidad de descubrir en total libertad dos magníficos jardines: el de Diana de Poitiers y el de Catalina de Médicis que están adornados con muchos arbustos, cientos de rosales trepadores y arbustos de rosas, plantados dos veces al año, en primavera y en verano, de las 40.000 plantas cultivadas en las tierras del castillo. También ofrece la posibilidad de visitar 70 hectáreas pobladas de árboles, que constituyen sin duda alguna un marco ideal para el paseo y el descanso. Bordeando el antepatio, que tiene espléndidos rosales trepadores y un majestuoso camino con dieciséis naranjos, se encuentra el Edificio de las cúpulas, que albergaba las caballerizas reales y el criadero de gusanos de seda introducidos en Francia por Catalina de Médicis. Posteriormente, entra en el patio de la granja del siglo XVI y en último lugar, en el Jardín de las Flores, donde se producen exclusivamente innumerables flores que se cortan y se destinan a la decoración floral del monumento, del Edificio de las cúpulas y de la Orangerie. Luego, El patio de la Granja del siglo XVI, recientemente restaurado, es un conjunto histórico y arquitectónico impresionante. Además, como si fuese poco, en su entrada está a disposición una zona para niños totalmente equipada con juegos para que ellos también disfruten de su visita al Castillo.





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