
En Châtillon-sur-Seine ha varias cosas interesantes para ver, pero es el Trésor de Vis, un tesoro de objetos celtas, etruscos y griegos del siglo VI a.C. lo que le da prestigio y fama. Esta colección de objetos fue encontrada en la tumba de una princesa celta que se cree que controló el trueque del estaño británico y el ámbar báltico. Por lo que se pueden dar una idea del panorma de esta pequeña ciudad, que se divide entre lugares repletos de cultura para brindar y cosas para soprenderse.
En el Musée du Châtillonnais, se puede apreciar la colección antes mencionada, y la diadema de oro de la princesa, además de una vasija griega de bronce de 1.60 metros con capacidad para 1.100 litros de vino. Luego la Source de la Douix es un paraíso artesiano con un caudal de 600 litros por segundo, pero a parte de eso, es un lugar ideal para hacer un picnic y disfrutarlo en buena compañía. Muy cerca se puede ascender a Tour de GIssey (siglo XVI), una torre almenada desde la que se domina una vista increíble que les aseguro no la van a olvidar el resto de su vida.

Además deben pasar a visitar la Église St-Vories, del siglo X, una joya arquitectónica sin duda. En la oficina de turismo, ubicada en la Place Marmont, en la glorieta de la fuente, podrán conseguir muchísima información acerca de qué visitar, mientras en sus alrededores disfrutan de un centro comercial bordeado por dos brazos del Sena.
Y por último, los viñedos son siempre una buena opción para visitar y descubrir el arte vitivinícola. Aquí podrán probar el espumoso crémant, producido en los viñedos Châtillonnais, al norte y al noroeste del a localidad.



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