Se trata de una ciudad ubicada en el centro de Francia, es capital de la región de Auvernia y del departamento del Puy-de-Dôme, y famosa por su conocido parque vulcánico. Tiene una basta historia en sus manos e incontables monumentos históricos extraordinarios para visitar. Anualmente se hacen varios festivales, entre ellos el famoso Festival Internacional del Corto-metraje.
Muchos de sus monumentos se encuentran construidos con piedra de Volvic, extraída de las grutas basálticas de las cadenas de montaña, esto les da una tonalidad grisacea o hasta negra a sus paredes, por eso alguno de ellos tienen un particular aspecto sombrío que le da a la cudad un toque más de distinción entre el resto de las ciudades francesas.
Entre los tantos edificios religiosos que se destacan de su arquitectura, podemos nombrar a la Catedral de Nuestra Señora de Asunción, construida entre 1248 y 1902, sin duda es uno de los edificios más representativos de Clermont-Ferrand, sus dos torres son visibles desde muy lejos y constituyen una postal tradicional para cualquiera que visite la ciudad. Después tenemos la Iglesia de San José, construida entre los años 1883 y 1897, por orden del monseñor Joseph Boyer, obispo de Clermont, su estilo es una clara imitación de las iglesias romanas auvergnesas y cuenta con vidrieras tan antiguas que datan de la primera mitad del siglo XX y una Adoración de los magos, del escultor Émile Gourgoillon (de gran renombre por cierto), situada debajo de la puerta de entrada. Estos son dos claros ejemplos de los más de 7 edificios religiosos de gran renombre, arquitectura e historia que se encuentran en la ciudad.
Entre los monumentos civiles y lugares de interés más destacados podemos nombrar al Hotel de Chazerat construido hacia 1760, este mismo cuenta con una entrada semicircular y un patio ovalado únicos en toda Francia, con columnas corintias, un salón de tonalidad dorada y bustos ecuestres en su interior.



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