
Una de las cosas más lindas que hay para hacer en Alsacia es recorrer la Ruta del Vino, un paseo lleno de cosas interesantes y ciudades bellísimas a las cuales visitar, pues muchas localidades lo comprenden. En este caso vamos a tomar particularmente a Dambach-la-Ville, una comuna que se encuentra en el departamento del Bajo Rin, y que se destaca no solo por ser un sitio hermoso, sino por conformar uno de los centros de producción más importantes de la región.
Es un sitio con mucho turismo, pero no en cantidades masivas, por lo cual guarda hoy en día un poco de su encanto añejo. Está rodeada por una muralla de granito rosa del siglo XIV que están agujereadas por cuatro puertas, de las cuales tres sostienen altas torres de vigilancia con nombres de película que conforman, junto con los viñedos y las antiguas casas, un paisaje típico de siglos anteriores.

Si nos movemos un par de años más para la actualidad, podemos nombrarles a la Église St-Étienne a la sinagoga que no se usa desde la Segunda Guerra Mundial, ambos lugares de una arquitectura bastante llamativa y con historias muy interesantes para sorprenderlos.
El conocido viñedo del Grand Cru Frankstein cubre las laderas sur y sudeste de cuatro colinas de granito al oeste de Dambach, el mismo lo pueden visitar por su cuenta o bien en el Sentier Viticole du Frankestein, un recorrido de 1 hora y media de duración en la cual no solo visitarán el viñedo, sino la Chapelle St-Sebastien, capilla reconocida mundialmente por su torre románica, su coro gótico y sus ventanales renacentistas adornando el altar barroco, un sitio de una arquitectura variadísima y espectacular que no pueden perderse.
Fotos Vía: flickr



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