
Lyon es uno de los destinos turísticos más visitados de Francia. Esta ciudad de interior es conocida por su gastronomía y legado histórico. Uno de sus monumentos más representativos (nombrado como patrimonio mundial de la UNESCO) se encuentra en la colina de Fourvière.
La Basílica data del siglo XIX y, al estar situada en lo alto de la colina y ser vista desde prácticamente toda la ciudad, se ha convertido en una de las atracciones turísticas más visitadas de Lyon. A esto contribuyen también la peculiar construcción de la misma y sus hermosas vidrieras, así como la virgen dorada que culmina una de sus torres.
Además, existen varias curiosidades en relación con esta visita. En primer lugar, el funicular para subir y bajar de la colina, una de las líneas más antiguas del mundo que continua activa y que parece transportarnos a un tiempo pasado y dota de un encanto especial al viaje hasta la basílica.

La existencia de biblias en chino a libre disposición de los visitantes (y es que Lyon recoge uno de los mayores grupos de chinos cristianos de Europa). Después, las espectaculares vistas de toda la ciudad que pueden verse desde la parte trasera de la Basílica. Y por último, las ruinas romanas que nos encontramos siguiendo la visita unos metros hacia el sur (destacando el teatro construido en el año 15 A.C.)
Sin duda, uno de los mejores momentos para visitar este emblemático símbolo lyones es la Fête des Lumières (Fiesta de las luces) en la que el monumento se viste de gala iluminándose con un juego de luces e imagen digital.



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