Les Carrières de Paris o Las Catacumbas, como se las conoce comúnmente, es uno de los cementerios más famosos de París que consiste consiste en una red de túneles y cuartos subterráneos localizados en los que, durante la era romana, eran minas de piedra caliza. Las minas fueron convertidas en un cementerio común a finales del siglo XVIII. Al menos 6 millones de esqueletos humanos descansan aquí, a lo largo de los aproximadamente 300 km que constituyen las Carrièrres.
Su nombre en francés se debe a que, en sus orígenes, se trataba efectivamente de canteras. Hacia mediados del siglo XVIII, las epidemias que azotaban a la población parisina eran resultado, en gran medida, de las inhumaciones realizadas incorrectamente y la abundancia de fosas comunes de las iglesias. Por ello, en 1786 se decidió trasladar todos los huesos hasta estos túneles. Años más tarde, las catacumbas siguieron siendo utilizadas en momentos clave de la historia francesa. Los miembros de la Resistencia y los soldados alemanes pasaron por aquí, ya sea utilizándolas como pasajes secretos o como sitio para establecer un búnker de protección.
Con posterioridad, los usos dados a las Catacumbas fueron numerosos y variados: desde salas de proyección hasta escenarios de fiestas. Sus huéspedes más conocidos son los miembros de La Mexicaine de Perforation, un movimiento artístico local que transformó una parte de los túneles en modernas salas de cine, con luz eléctrica, comida y teléfono.
Actualmente, más precisamente, en abril de este año, las Catacumbas de París reabrieron sus puertas al público tras las obras realizadas para la mejora de la seguridad y el aspecto de las instalaciones que se empezaron hace tiempo largo ya. Una de las principales novedades es la galería de Port Mahon, que permanecía cerrada desde 1995, y que ahora es accesible para los visitantes, así como variados pasajes que permanecían cerrados al público y ahora ya no.
La iluminación fue rediseñada, y los carteles de señalización traducidos a tres idiomas. Debido a la complejidad del entramado de pasadizos, fue necesario colocar placas que indican a los visitantes debajo de qué calle se encuentra. Pero a pesar de esto es sencillo extraviarse, por lo cual es absolutamente necesario recorrer las catacumbas en compañía de expertos.





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