
Situada en el departamento del Tarn y en la región de Midi-Pyrénées, al sur de Francia, la comuna de Albi cuenta con una extensión de unos 44,6 kilómetros cuadrados que albergan a unos casi 50.000 habitantes. Dicho sea de paso, que Albi se conoce comúnmente por el apelativo de la “Ciudad Roja“, y es que la mayor parte de sus edificios, sobre todo los que se concentran en su centro histórico, están construidos con ladrillos de este mismo color.
Uno de sus edificios más emblemáticos es la Catedral de Santa Cecilia, construida entre los años 1282 y 1390, es decir, en casi un siglo. Nos encontramos, por tanto, ante la mayor catedral del mundo de ladrillos que forma parte, desde el día 31 de julio de 2010, de la lista de Patrimonio de la Humanidad de la Unesco, consolidándose como una de las catedrales más visitadas de toda Francia.
Sin embargo, lo que hoy vamos a conocer no es la Catedral, sino otro edificio que se sitúa al norte de la misma. Justo allí nos topamos con el Palacio de la Berbie, una antigua fortaleza construida también en ladrillo que se localiza justo a la orilla izquierda del río Tarn.
Dicho palacio fue construido en el siglo XIII para servir de residencia a los obispos, aunque también para que se repudieran refugiar de diversos ataques externos e incluso de la propia gente de su ciudad. Por otro lado, a partir del siglo XVII se convirtió en residencia episcopal, y en el 1678 comenzaron a construirse los jardines.
Hoy en día, y desde 1922, el edificio alberga el museo Toulouse-Lautrec dedicado a la obra del pintor. Además de ello, también está clasificado como Monumento Histórico desde el año 1862.
Foto Vía: rv31













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