Es la plaza más bella y más grande de París. Su ubicación ofrece vistas espectaculares de una de las zonas más atractivas de la ciudad: Hacia el este, una perpectiva del Jardín de las Tullerías, el Arco del Carrousel y el Louvre; hacia el oeste, la Avenida de los Campos Elíseos y el Arco del Triunfo. La Rue Royale se abre hacia el norte hasta alcanzar la Iglesia de la Madeleinde, y al otro lado del Sena, cruzando el Puente de la Concorde, se destaca el Palacio Borbón, sede de la Asamblea Nacional.
El centro de la plaza es dominado por un imponente obelisco de granito rosa de Luxor de más de 3300 años de antigüedad y casi 23 metros de altura, regalo de Egipto a Francia. En cada una de las esquinas de la plaza, de forma octogonal, se encuentra una estatua representando una ciudad francesa: Brest, Ruán, Lión, Marsella, Burdeos, Nantes, Lille y Estrasburgo. Al norte y al sur del obelisco, dos fuentes monumentales representando temas marinos completan la plaza.
La historia de la Place de la Concorde se remonta a la época de Luis XV, quien decidió la realización de una plaza con su estatua en el centro y rodeada de hoteles, entre los que actualmente se encuentran el prestigioso Hotel Crillon y el Ministerio de la Marina, a ambos lados de la Rue Royale.
En tiempos de la Revolución, la estatua del rey fue reemplazada por una que simbolizaba la libertad, y la plaza poseedora célebre de la guillotina; de las casi 2500 personas guillotinadas en esta época, 1119 fueron ejecutadas en esta plaza, entonces conocida como Plaza de la Revolución. Con el fin del Terror se decidió que su nombre sería el de “Plaza de la Concordia”.
Finalmente en 1831, Francia recibió el obelisco egipcio como obsequio y ocupo el lugar del centro de la plaza.





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