
La ciudad francesa de Clermont-Ferrand se localiza en el centro del país, justo en el departamento del Puy-de-Dôme y en la región de Auvernia, de la cual es capital. Nos encontramos ante una ciudad medianamente turística que es muy conocida, entre otras cosas, por los neumáticos Michelin, los cuales cuentan con su manufactura aquí. Sin embargo, la ciudad es muy interesante debido a la extrañeza de gran parte de sus edificios, que pueden parecer muy curiosos a los ojos de los visitantes.
Y es que la mayoría de su patrimonio se encuentra construido con la famosa piedra de Volvic, digo famosa porque en Clermont-Ferrand nos rodearemos de ella por todas partes. Dicho material tiene unos colores muy sombríos, lo que puede desconcertar un poco a la hora de observarlos. Si nos interesa o se nos ocurre visitar alguna vez esta ciudad francesa, tendremos que saber aquello que no nos podemos perder.
- Catedral. La catedral de Clermont-Ferrand es conocida por el nombre de la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción y es, con total seguridad, el símbolo de la ciudad. Dicho templo fue construido entre los años 1248 y 1902 y en la foto podéis verla allá al fondo con su particular e impresionante color oscuro, característica que ya he citado antes. Su estilo arquitectónico es básicamente gótico, aunque también encontramos algunos elementos románicos.
- Museo de Arqueología Bargoin. Inaugurado en el año 1903, dicho museo es uno de los más importantes de la ciudad. Aquí nos encontramos con un gran colección en cuando a pintura, arqueología, esultura y etnografía que merece la pena ser visitada. Otros museos son el Museo de Arte Roger Quilliot, el Museo de Historia Natural Henri Lecoq o el Museo del Ranquet.
- Mercado de San Pedro. Particularmente, siempre me ha gustado mucho conocer y visitar los mercados de las diferentes ciudades a las que voy. Este, en concreto, fue construido entre los años 1985 y 1987 y diseñado por los arquitectos Andé Bosser y Jean-Claude Marquet.
Foto Vía: connyyeah



esta pagina es una mierda.
Ostras Lola, y tú una maleducada